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Edición vigente hasta el Domingo 20/mayo/2012.
San José, Costa Rica.

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Opinión

Contradicción sobre ruedas

En la edición de esta semana, presentamos los resultados de una investigación de nuestra unidad de Inteligencia Financiera sobre la tenencia de vehículos por parte de las familias en Costa Rica. Según la encuesta telefónica realizada, la mitad de las familias tiene al menos un vehículo y un grupo importante tiene planes para adquirir su carro.

El estudio revela una preferencia por los vehículos de doble tracción, más aptos para sortear el mal estado de nuestras carreteras. También indica que este parque automotor es muy viejo: el 38% tiene más de 17 años.

Esta amplia tenencia de vehículos por parte de las familias debe llevarnos a una profunda reflexión, tanto desde la perspectiva de las familias individuales, como desde la perspectiva colectiva del país.

Desde una perspectiva micro es satisfactorio que un amplio sector tenga su vehículo propio, porque es un indicador de la mejora en el ingreso familiar que ha permitido a los hogares comprar sus vehículos con sus ahorros y por medio del endeudamiento. El vehículo es parte importante de su riqueza para muchos hogares. Como era de esperar, el 100% de las familias del estrato alto tienen su vehículo. En el estrato medio, el 61% tiene su carro y este porcentaje es del 28% en el estrato bajo.

Desde una perspectiva macro, la ausencia de un sistema de transporte público eficiente y seguro ha obligado a muchas personas a tener que buscar su propio medio de transporte individual. Sin embargo, esto ha llevado al colapso y congestión de nuestras carreteras. En las últimas décadas, hemos visto cómo se multiplica el parque automotor y la carreteras son más o menos las mismas, incluso peores en algunos casos.

Dentro del sector público costarricense, el sector de transportes es el más deficiente en el desarrollo de la infraestructura, de acuerdo con un estudio de la Contraloría General de la República. Por ejemplo, la construcción del tramo San Francisco-La Colina (de 1,7 km) demoró más que levantar la planta térmica Garabito; y construir la porción de la radial MAG-Universal requirió un casi el mismo del tiempo empleado para desarrollar el Hospital de Heredia. Además de las ineficiencias anteriormente comentadas, la ausencia o baja calidad el mantenimiento de las carreteras ha llevado a problemas graves de deterioro de la infraestructura vial.

Todo lo anterior plantea una contradicción relacionada con el tránsito en la carretera: por un lado, no existe un buen sistema de transporte público y la infraestructura vial es escasa y de baja calidad y, por otro lado las familias, intentan resolver sus problemas de transporte mediante la adquisición creciente de sus propios vehículos.

Por lo tanto, se impone la construcción de una política pública para el sector de transportes, porque no es un asunto que se pueda resolver solo a nivel de las decisiones individuales de las personas.

Se necesita recuperar la inversión y el mantenimiento en infraestructura vial y construir un sistema eficiente de transporte público. En las últimas décadas, se han realizado múltiples propuestas de sistemas de transporte público, pero ninguna ha prosperado. Para ello se requiere establecer una institucionalidad pública que pueda conducir el proceso en el ámbito político y técnico.

Lamentablemente, el MOPT carece de los recursos técnicos y financieros para cumplir esta misión.

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